El spray injection patching es uno de los métodos de reparación de carreteras
más seguros disponibles en la actualidad. Cada dÃa, en el Reino Unido e Irlanda, los
trabajadores de mantenimiento viario operan junto al tráfico en circulación.
Los operarios trabajan junto al tráfico durante toda la intervención. Instalan la señalización
temporal, preparan el bache y completan la reparación. Después, limpian la zona de trabajo antes
de continuar con la siguiente actuación. Un equipo tradicional de reparación con mezcla en frÃo o
caliente está compuesto por tres a cinco personas. Por tanto, pasan gran parte de su jornada muy
cerca de vehÃculos en movimiento. Además, trabajan en carreteras que no fueron diseñadas para ese
nivel de exposición.
Esta situación se ha vuelto tan habitual en el mantenimiento de carreteras que prácticamente ha
dejado de percibirse como un riesgo. Simplemente se acepta como la forma habitual de reparar una
carretera. Sin embargo, no todos los métodos de reparación funcionan de esta manera.
Mantenimiento Vial Sin Trabajadores en la Calzada
El spray injection patching permite realizar reparaciones de carreteras sin que los operarios
tengan que trabajar sobre la calzada. A diferencia de los métodos tradicionales, todo el proceso
se realiza desde el interior de la máquina. De esta manera, se reduce significativamente la
exposición al tráfico en circulación.
La máquina Roadmaster de spray injection patching está diseñada para ser operada por una sola
persona. Desde la cabina, el operador controla cada fase de la reparación. Esto incluye la
preparación del bache, la aplicación del material y el acabado final. Como resultado, no es
necesario que ningún trabajador abandone el vehÃculo durante la intervención.
Además, este método de mantenimiento vial elimina dos riesgos principales de la reparación
tradicional de baches. El primero es la exposición de los trabajadores al tráfico en circulación.
El segundo, las condiciones ambientales adversas. Como resultado, la seguridad mejora desde el
propio diseño operativo. Ya no depende únicamente de la señalización temporal, los equipos de
protección o las medidas de control del tráfico.
Por otro lado, el sistema mantiene el mismo nivel de seguridad en cualquier carretera. Esto se
cumple sin importar la intensidad del tráfico ni las condiciones meteorológicas. Mientras se
realiza la reparación, el operador permanece protegido dentro de la cabina. De esta manera, la
exposición directa al tráfico se reduce al mÃnimo durante toda la operación.
Por tanto, el spray injection patching no solo mejora la productividad y la eficiencia del
mantenimiento de carreteras. También proporciona una solución que ayuda a las administraciones
públicas y a los contratistas. AsÃ, refuerzan sus estándares de salud y seguridad y mantienen a
los trabajadores fuera de la zona de mayor riesgo.
Por Qué la Seguridad Sigue Siendo el Argumento Menos Utilizado
La industria del spray injection patching suele centrarse en comparativas de costes y datos de
productividad. Son argumentos importantes y convincentes. Sin embargo, el argumento de la salud
y la seguridad es aún más fundamental. Aun asÃ, rara vez recibe la atención que merece.
Pat Fitzgerald, supervisor del parque de maquinaria del Tipperary County Council, utilizó
máquinas Roadmaster desde 2002. Cuando se le preguntó por sus ventajas, no comenzó hablando del
coste por reparación. Su respuesta fue: «Desde el punto de vista de la salud y la seguridad, son
más seguras. Es mucho más seguro tener un solo operador dentro de un camión. Es una gran ventaja
y un aspecto que cada vez tendrá más importancia».
Lo dijo hace años, y la tendencia que identificó ha continuado. Además, la seguridad de los
trabajadores de carreteras es un área cada vez más vigilada. En concreto, forma parte de la
gestión de riesgos de las administraciones locales. Los requisitos de notificación de incidentes
y cuasi accidentes se han endurecido. Las obligaciones relacionadas con el deber de protección se
han ampliado. Las consecuencias regulatorias y reputacionales derivadas de un accidente grave
pueden ser muy significativas.
La Cuestión del Trabajador Aislado en el Spray Injection Patching
Algunas personas consideran que el spray injection patching presenta un riesgo adicional. Esto
se debe a que las reparaciones las realiza un único operario. Esta preocupación es legÃtima y
debe gestionarse mediante procedimientos adecuados.
Sin embargo, el riesgo de un trabajador aislado no es comparable al de varios operarios. Estos
últimos trabajan junto al tráfico en circulación. Los métodos tradicionales exponen a equipos
completos sobre la calzada. En cambio, el operador de una máquina Roadmaster permanece protegido
dentro de la cabina durante toda la reparación.
Además, los programas modernos de mantenimiento vial utilizan sistemas de comunicación y
seguimiento por GPS. También aplican protocolos especÃficos para supervisar a los trabajadores
aislados. Como resultado, estos riesgos pueden gestionarse de forma eficaz.
Por tanto, muchas administraciones y contratistas llegan a la misma conclusión. La reducción de
la exposición al tráfico ofrece un beneficio de seguridad mayor que los riesgos del trabajo en
solitario.
El Contexto del Servicio de Salud
La guÃa de seguridad en obras de carretera de la Health and Safety Executive (HSE)
aborda este problema directamente. Identifica la presencia de trabajadores en tráfico en
circulación como uno de los principales factores de riesgo del mantenimiento viario. La
jerarquÃa de control del riesgo sigue tres pasos: eliminar, sustituir y controlar. Un método que
elimina la presencia de trabajadores en el tráfico ocupa el nivel más alto de esa jerarquÃa.
Eso es precisamente lo que consigue el spray injection patching operado por una sola persona. No
se limita a controlar el riesgo mediante EPIs, gestión del tráfico y procedimientos de
comportamiento seguro. En su lugar, elimina directamente la exposición al peligro.
¿Qué Significa Esto para las Licitaciones y la Contratación Pública?
Los criterios de salud y seguridad tienen cada vez más peso en la adjudicación de contratos de
conservación de carreteras. También pesan cada vez más en la adquisición de maquinaria
especializada. Por ello, las administraciones y los contratistas buscan soluciones que reduzcan
los riesgos desde el propio método de trabajo. No basta con procedimientos o medidas correctivas.
Además, las organizaciones que demuestran una estrategia clara para minimizar la exposición al
tráfico obtienen una ventaja. Esta ventaja se nota en los procesos de evaluación técnica. Como
resultado, la seguridad se está convirtiendo en un factor de decisión cada vez más relevante.
Ahora se valora junto al coste, la productividad y la calidad del servicio.
Para las administraciones que adjudican contratos, mantener a los trabajadores fuera de la
calzada supone un beneficio evidente. Asimismo, reduce la exposición asociada a su deber de
protección hacia los operarios contratados. Esto aplica a quienes trabajan en la red viaria. En
consecuencia, disminuye la probabilidad de incidentes graves y los riesgos regulatorios,
operativos y reputacionales asociados.
Por otro lado, los contratistas que licitan pueden diferenciarse. Basta con demostrar el uso del
método de reparación de carreteras más seguro disponible. De esta manera, presentan una propuesta
con mayor valor añadido y refuerzan sus credenciales en materia de salud y seguridad. Además,
este enfoque responde a una tendencia creciente del sector. Cada vez más, la calidad del servicio
y la gestión del riesgo se evalúan junto con el precio.
En definitiva, el spray injection patching ofrece una combinación difÃcil de igualar.
Reparaciones rápidas, menor exposición al tráfico y un sólido argumento de seguridad para
administraciones y contratistas. Por tanto, no solo mejora la eficiencia del mantenimiento vial.
También contribuye a crear entornos de trabajo más seguros para todos los implicados.
Cómo el Spray Injection Patching Reduce la Exposición al Riesgo
Los equipos Roadmaster fueron diseñados desde el principio con un objetivo claro. Mantener
seguro al operario durante las tareas de mantenimiento vial.
En 1999, Liam McNamee estableció este principio como un requisito fundamental de diseño. Como
resultado, todo el proceso de reparación de baches puede realizarse con un único operario dentro
de la cabina.
A diferencia de los métodos tradicionales de reparación de carreteras, el spray injection
patching cambia el planteamiento. Elimina la necesidad de que los trabajadores permanezcan sobre
la calzada. Además, reduce la exposición al tráfico en circulación y a las condiciones
meteorológicas adversas. También reduce otros riesgos habituales de las operaciones de
conservación vial.
Treinta años después, esta filosofÃa sigue presente en cada máquina Roadmaster. No se trata de
una caracterÃstica opcional ni de un complemento de seguridad. Por el contrario, forma parte de
la arquitectura de la máquina y del propio método de trabajo.
Por ello, administraciones públicas y contratistas de Irlanda y el Reino Unido utilizan las
máquinas Roadmaster de spray injection patching. Además, ofrecen reparaciones rápidas y
duraderas. También ayudan a reducir uno de los principales riesgos del mantenimiento de
carreteras: la presencia de trabajadores junto al tráfico.
Obtenga más información sobre cómo funciona la
tecnologÃa de spray injection patching.